lundi 19 septembre 2016, par
Habiendo hecho en alguna oportunidad un test sobre el origen, contexto y sentido de la famosa frase « ¡Aún tenemos Patria ciudadanos ! », descubrí, sin demasiada sorpresa, que nuestro general desconocimiento de la historia de Chile afectaba también a la frase de marras.
Para que nos entendamos, cuento corto : el 19 de marzo de 1818, en tiempos de la llamada Patria Nueva, ocho años después del ¡Junta queremos ! que celebramos cada 18 de septiembre y uno después del fin de la Reconquista, los españoles seguían batallando y nos propinaron una derrota de proporciones en Cancha Rayada (Talca).
Al igual que hoy, la derrota provocó el consiguiente bajón y recriminaciones mutuas y muchos patriotas pensaron que el sueño del país propio se estaba yendo a las pailas. En eso apareció Manuel Rodríguez que, con algún sistema de la época, “twitteó” la frase que, según los historiadores y cronistas de la época, le devolvió el alma al alicaído cuerpo de los patriotas y dos semanas después ganaron en Maipú la batalla decisiva.
¿De qué Patria estamos hablando ?
Seamos positivos. Empecemos por reconocer que, de una u otra manera, cuicos y milicos, rucios y negritos, de adentro y de afuera ; antiguos y recientes, ateos y creyentes, chilenos todos, somos muchos los que sentimos lo mismo cuando Alexis Sánchez pierde un gol, cuando nos chorrea el jugo de las empanadas, destapamos un buen tinto, vemos la Cordillera nevada en Santiago, el Pacífico golpeando los roqueríos en Isla Negra y todas esas cosas que emocionan a todo "chileno de verdad”. Desgraciadamente, a esos momentos de emociones unificadoras suelen suceder esos que cantaba Serrat : “se acabó, el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual”.
En ese momento dejamos de ser hijos de la misma Patria, se nos desgrana el choclo y retomamos con el mayor de los entusiasmos el ¡cada uno pa’ su santo ! Ese síndrome maldito que tiene a Los Jaivas preguntándose hace casi medio siglo : ¿Para qué vivir tan separados ? Separados por prejuicios sociales, una generalizada desconfianza mutua y una intolerancia sorda y ciega hacia todos los que no se parecen, piensan, sienten, hablan, visten y huelen como nosotros...
¿Y los ciudadanos ?
Como si fuera poco, estos últimos tiempos, pequeños y grandes escándalos y espectáculos tan lamentables como decepcionantes de algunos próceres de la "clase política" han generado un muy comprensible desapego e incluso rabia y hacia quienes han defraudado la confianza puesta en ellos.
Es cierto de que en esto del nulo respeto de las promesas y compromisos asumidos y la omnipresente corruptela pagan a menudo justos (¡que sí los hay !) por pecadores. En todo caso el resumtado es que al igual que después de Cancha Rayada, estamos sumidos en una depresión democrática de ésas que ni Manuel Rodriguez…
Sobre todo que Manuel Rodríguez ya no hay y la experincia reciente muestra que los tiempos ya no están para andar encomendándose a hombres o mujeres supuestamente providenciales, a copias deslavadas de algún liderazgo respetable o a engendros puestos en órbita por la farándula, el lobby o la comunicología. De todo eso hemos tenido, en demasía, en nuestra democracia del último cuarto de siglo.
Lo que hemos tenido menos, infinitamente menos, son chilenos dispuestos a asumir que los pequeños y grandes cambios con que seguimos soñando requieren que todos actuemos como ciudadanos activos, responsables y comprometidos y no como fantasmagóricos actores de una democracia virtual hecha de likes y trending topics que a menudo no hacen más que traslucir la insoportable levedad de nuestro ser.
Por eso es que propongo que estos días de “cumpleaños patrio”, entre cuecas, tikitikitís, empanadas y “terremotos”, le digamos a “Shilito” que puede contar con nosotros y sin mayores estridencias le soplemos al oído : Patria...¡aun tenemos ciudadanos !