vendredi 28 septembre 2018, par
Cuando este año 2018 dio sus primeros pasos, nada hacía presagiar que vendría tan cargado de recuerdos, conmemoraciones y eventos de esos que calan hondo. Y, menos aún, que buena parte de ellos, tendría asociada la cifra 8.
¿Síntoma preocupante de mi estado mental ?
¿Delirante ocurrencia gatillada por el verdadero fetichismo que suelo tener con los números y sus paradojas ?
Tú decides. Yo, te cuento.
Si empezamos por los “asuntos públicos”, ahí está lo del Plebiscito, cuyos 30 años celebraremos en los próximos días y que fue el 5 de octubre de 19…88. En lo más “personal”, 8 meses antes, el 23 de febrero de ese mismo año, pude ir a Chile por primera vez en 14 años de exilio.
En lo más estrictamente familiar, la cosa empezó en abril cuando, obviamente el día 8, celebramos en Calera los 70 años de matrimonio de mis viejos que se casaron el 4 de abril de 1948. Pocos días después, Angélica, mi “hermanita chica”, nacida el 11 de abril de 1958, celebró sus 60 años.
Meses más tarde, una conspiración amorosa gatillada por Marcelo, la trajo a Francia. Así fue como el 18/08/2018 tuvimos el tremendo placer de recibirla en nuestra casa del 8 de la rue des Corbières de Toulouse (¡8 letras !)
Fue como la guinda de la torta. Una torta sin bizc8 pero llena de 8. Tan deliciosa como la maravillosa Chiara, la hijita de Antonia, que justo en esos días, el 21, cumplió 8 meses. Poco antes, el 10/08, Diego, su tío, había celebrado sus 43.
Bendito 2018